Algunas veces me han preguntado cómo llegué a ser “profe de Yoga”, cómo encontré mi vocación y me alineé con mi propósito de tan joven?
La verdad no es algo que busque, sino algo que me sucedió..
Al terminar mis estudios secundarios comencé la facultad de derecho..Si, así como leen, alguna vez fui estudiante de abogacía. Hacía años que había comenzado mi camino dentro del Yoga, algo itinerante, pues comencé a los 15 pero no realizaba la práctica con la misma frecuencia ni consciencia que hoy en día.
Un día desperté sabiendo que la facultad de derecho simplemente “no era lo mío” a lo que decidí irme de mochilera a Brasil..y así estuve 3 años de viajera por Sudamérica. Cada tanto me encontraba con gente linda que me llevaban a re-conectar con la práctica, a través de la presencia y consciencia plena.
Volví a Uruguay y decidí tomar un profesorado tan sólo para entender mejor la práctica..sirvió? Y si, realmente comprendí varias cosas, aunque cuando más aprendí fue practicando con constancia, disciplina y perseverancia; conectando con mi cuerpo y observando mis procesos mentales.
Cuando más aprendí fue cuando me encontré conmigo, cuando dejé todos los manuales y libritos para abrirme al sentir.
He estudiado en India y en Uruguay, desde profesorados de Yoga, terapias complementarias, masajes ayurvédicos, Thai, cantos védicos, kriyas, yoga nidra y demás..y saben que? Lo más importante no es la teoría sino la práctica, hay que hacerlo para vivirlo y no hacerlo para “saberlo”.
Al conocimiento podemos acceder a través del estudio y miles de cursos..la sabiduría es integrar a nuestras vidas todo aquello aprendido.
Tranqui, no importa si no sos profe de Yoga, tu sabiduría en la práctica puede ser mucho mayor ya que no podemos medirla en notas.
Comparto lo que he aprendido acerca de esta filosofía de vida porque me transforma, porque sanó viejas heridas y me volvió a conectar con mi verdadera esencia. Les comparto lo que me apasiona de corazón porque tal vez a ustedes también les transforme como lo hizo conmigo.
Ph: Camila Graña